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Carezcus Descrupulos

Comportamiento: El Carezcus Descrupulos es conocido por los programas como "el ejecutor". Es el encargado de castigar a aquellos programas que tratan de abarcar más memoria de la que les está permitida o que se apropian demasiado del procesador. Realmente el ejecutor no es el que detecta esas irre­gularidades, sino el propio Sistema Operativo. En el mismo momento en que esta situación acontece, el Carezcus Descrupulos recibe orden de otorgar la reprimenda necesaria.

Hábitat: Nadie sabe donde vive el Carezcus Descrupulos, el propio Sistema Operativo se ocupa de mantenerlo oculto, para que nadie pueda localizarlo y acabar con él, ya que de lo contrario acabaría el orden dentro de las com­putadoras, pues todos los programas tratarían de hacerse con el control total de los recursos, volviendo a un estado de gobierno similar al que imponía MS-DOS.

Ciclo de vida: No tiene muerte natural, el Carezcus Descrupulos es eterno en vida. Sólo una anulación total del sistema, ordenada por él mismo, puede acabar con él. Este ser es plenamente consciente de esta posibilidad, pero en su genética está grabada esta forma de actuar y no siente nunca temor, ni remordimientos por aquellos a los que ejecuta.

Efectos en su entorno: Cada vez que el Carezcus Descrupulos lleva a cabo una ejecución, ese programa deja de funcionar. Es en ese momento cuando aparece el famoso mensaje de Windows: «El programa ha efectuado una operación no válida y se apagará». Esta es una forma suave de comunicar dicha ejecución. Cuando son varios los programas infractores, ante el temor de una rebelión organi­zada, el Carezcus Descrupulos cuelga el sistema entero, momento en el que se nota que su sistema ha dejado de responderle.

Discoris Agredes

Comportamiento: Este ser no es muy común, pero sigue existiendo en ciertos ordenadores y periféricos. Se trata de una especie increíblemente agresiva. Su forma de actuar consiste en adueñarse de un territorio tranquilo y defenderlo sin piedad, pues no tolera intromisiones de ningún tipo. Cuando un Discoris Agredes llega a un ordenador, busca durante varios días el sitio con mayor protección. Por lo general, escoge las zonas situadas entre la fuente de alimentación y la disquetera. El problema surge cuando ésta comienza a funcionar, pues el Discoris Agredes lo interpreta como una invasión de territo­rio por parte de un enemigo que debe ser expulsado.

Hábitat: Su localización preferida es entre la disquetera y la fuente de alimentación. No obstante, hay una serie de individuos pertenecientes a esta especie que per­manecen durante más tiempo examinando el lugar donde establecerse y, en caso de localizar unidades externas de uso poco frecuente como ZIPs, ahí se sitúan.

Ciclo de vida: Su período de vida es muy largo, pueden pervivir durante más tiempo que la propia máquina. Sin embargo, la mayoría están predestinados a morir aplastados por su obstinación de con­servar su territorio.

Efectos en su entorno: Cuando alguien introduce el disquete por primera vez tras el asentamiento del Discoris Agredes, una luz cegadora precede a la llegada de este elemento, lo que asusta mucho a este agresivo individuo. Aún así ataca al intruso rápidamente, golpeándole incansablemente, de ahí el tuido que producen los discos excesivamente magullados, que giran a duras penas tras haber sobrevivido a los intensos asaltos del violento ser. Cuando el usuario pulsa el botón de expulsión del disquete, éste se levanta ligeramente, momento en el que el Discoris Agredes aprovecha para agarrarlo con sus manos y arrojarlo hacia afuera. Es en estos casos cuando el disco atraviesa volando la habitación, pensando, que el mulle de la disquetera está demasiado tenso. Tras un tiempo de utilización de la misma, el Discoris Agredes está cada vez más intranquilo y duerme mal. En consecuencia, al estar cansado, sus ataques son cada vez menos fieros, hasta que en un descuido por el can­sancio es aplastado por el disco. Por este motivo, se tiende a sacar y meter repetidas veces con la finalidad de aflojar el muelle, aunque lo que se consigue es eliminar cruelmente al Discoris Agredes.

Papiros Organitas

Comportamiento: Bajo el nombre de Papiros Organitas se conoce a toda una serie de "oficinistas” que se ocupan de la gestión de archivos en el sistema. Ellos son los que se ocupan de que cada elemento esté en su lugar correcto y de que las fichas estén al día. Un Papiros Organitas se nutre de los archivos que son sustituidos por otros nuevos. Sin embargo, los Papiros Organitas tienen un organismo muy delicado y se empachan rápidamente cuando comen demasiado. El problema es que la cantidad de alimento que ingieren no depende de ellos: se ven obligados a comer todos los ficheros sustituidos para que no anden perdidos por el sistema. Cuando un Papiros Organitas sufre un empacho, éste tiene un efecto similar al de la borrachera, produciéndose entonces fallos en la función de archivado. Cuando se produce esa situación es necesario poner a prueba a todos los Papiros Organitas en activo, para detectar al que está ebrio y sustituirlo por otro de reserva hasta que desaparezca su borrachera.

Hábitat: Se encuentran encerrados en el disco duro del ordenador y nunca salen de ahí. Están totalmente dedicados a su trabajo y sólo per­manecen sin hacer nada cuando se encuentran afectados por un empacho.

Ciclo de vida: Por lo general viven durante mucho tiempo, pero no se ha podido com­probar realmente si son perennes, ya que al formatearse un disco duro los antiguos Papiros Organitas desaparecen, sin saber qué ha ocurrido con ellos. Aunque el formateo sólo debería llevarse a cabo en condiciones extremas, muchas personas "sacrifican" miles de Papiros Organitas cada vez que algo les va mal en el ordenador, esperemos que conocer sus consecuencias les haga pensárselo dos veces antes de formatear.

Efectos en su entorno: Cuando sobrescribimos continuamente un archivo, el Papi­ros Organitas debe comerse la versión anterior. De esa manera, cuantas más veces reali­cemos esa operación mayor será la posibilidad de que el Papiros Organitas se empache. El siguiente paso es que los ficheros se introducen en receptáculos equivocados, de modo que resulta imposible volver a localizar el contenido y, en ocasiones, un archivo conten­drá datos que no le corresponden. Es entonces cuando suponemos que el archivo está corrupto. Al ejecutar un Scandisk, son testeados todos los Papiros Organitas uno por uno, de esta manera es posible identificar cuáles son los que fallan y sustituirlos por otros.

Fuente: CDWARE MULTIMEDIA Nº 43.